No me va bien con mi psicólogo: ¿debería cambiar?

Empezar terapia es un paso valiente. Pero, ¿qué pasa cuando, después de varias sesiones, sientes que algo no termina de funcionar? Quizás notas que no avanzas, que no conectas con tu psicólogo o que las sesiones se han vuelto rutinarias sin generarte ningún cambio real.

Si te identificas con esto, es normal sentir confusión, e incluso culpa, al plantearte si deberías cambiar de profesional. En este artículo veremos las señales que indican que la terapia no está funcionando, por qué es importante prestarles atención y cómo dar el paso de cambiar de psicólogo si es lo que necesitas.

¿Es normal sentir que la terapia no avanza?

Sí, es más habitual de lo que parece. La terapia no siempre sigue una línea recta y hay momentos de estancamiento que forman parte natural del proceso. Sin embargo, hay una diferencia entre un bache temporal y una sensación persistente de que algo no encaja.

Algunas señales de que el malestar puede ser pasajero incluyen sentir que estás procesando temas difíciles que requieren tiempo, o notar avances pequeños aunque no sean evidentes a corto plazo. En cambio, cuando la sensación de bloqueo se mantiene durante muchas sesiones sin ningún tipo de evolución, merece la pena detenerse a analizar qué está ocurriendo.

Señales de que quizás necesites cambiar de psicólogo

1. No sientes conexión ni confianza

La relación terapéutica es uno de los factores que más influye en los resultados de la terapia. Si después de varias sesiones sigues sintiendo que no puedes ser tú mismo, que te juzgan o que no hay una conexión genuina, esto puede estar limitando tu proceso.

2. Las sesiones se han vuelto repetitivas

Hablar de lo mismo una y otra vez sin que se proponga ningún enfoque nuevo, herramienta o perspectiva diferente puede ser un indicador de que el proceso está estancado.

3. No te sientes escuchado o respetado

Sentir que tu psicólogo minimiza tus preocupaciones, interrumpe constantemente o impone su punto de vista sin tener en cuenta el tuyo son señales de alerta importantes.

4. El enfoque terapéutico no se ajusta a tus necesidades

Existen diferentes enfoques psicológicos (cognitivo-conductual, sistémico, constructivista, entre otros) y no todos funcionan igual para todas las personas. Si sientes que el enfoque de tu psicólogo no encaja con lo que necesitas, puede ser un motivo válido para replantear el proceso.

5. Te sientes peor después de las sesiones de forma recurrente

Es normal que algunas sesiones sean emocionalmente intensas, pero si sales sistemáticamente con una sensación de malestar, desesperanza o ansiedad sin que esto se traduzca en alivio o claridad después, vale la pena prestarle atención.

¿Qué hacer antes de tomar la decisión de cambiar de psicólogo?

Antes de decidir cambiar de psicólogo, puede ser útil dar estos pasos:

Habla con tu psicólogo sobre lo que sientes. Comunicar tu malestar puede ayudar a ajustar el enfoque o a entender mejor el proceso. Un buen profesional acogerá este tipo de feedback con apertura.

Reflexiona sobre tus expectativas. A veces, lo que sentimos como «no funciona» tiene que ver con expectativas poco realistas sobre los tiempos o resultados de la terapia.

Dale tiempo, pero no demasiado. Algunos procesos necesitan varias sesiones para tomar forma, pero si después de un tiempo razonable la sensación de bloqueo persiste, es momento de actuar.

Cambiar de psicólogo no es un fracaso

Es habitual sentir culpa o miedo a «decepcionar» al profesional, pero cambiar de psicólogo no significa que hayas fallado ni que la terapia no sirva. Cada persona necesita un acompañamiento diferente, y encontrar a la persona adecuada es parte del proceso de cuidar tu salud mental.

De la misma forma que no todos los médicos son adecuados para todos los pacientes, no todos los psicólogos conectan igual con cada persona. La compatibilidad entre terapeuta y paciente es clave para que el proceso avance.

Cómo dar el paso

Si decides cambiar, no es necesario dar explicaciones extensas. Puedes simplemente comunicar que has decidido finalizar el proceso, agradecer el acompañamiento recibido y buscar un nuevo profesional con quien sientas mayor afinidad.

A la hora de buscar a tu nuevo psicólogo, ten en cuenta aspectos como su especialización (por ejemplo, en ansiedad o depresión), el enfoque terapéutico que utiliza y, sobre todo, cómo te sientes en la primera toma de contacto.

En definitiva, que la terapia no avanza no es motivo de alarma, pero tampoco debe ignorarse. Escuchar lo que sientes y, si es necesario, dar el paso de buscar a otro profesional, es un acto de cuidado hacia ti mismo. La terapia debe ser un espacio donde te sientas escuchado, respetado y acompañado en tu proceso de cambio.

Si estás buscando una psicóloga en Barcelona especializada en ansiedad y depresión, con un enfoque cercano, adaptado a tus necesidades y donde el primer paso siempre es escucharte sin juzgar, puedes ponerte en contacto conmigo y dar el primer paso hacia tu bienestar.

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